
Como cerrador, Joakim nunca sabe cuando le va a tocar lanzar. Antes de la práctica de bateo, normalmente lanza desde 110 pies de distancia. Lanza por seis o siete minutos pero nunca va a la lomita. Si hace mucho que no lanza, estira el brazo. Puede que haga de 8 a 10 lanzamientos desde 150 pies y luego retroceda a 110 pies por seis o siete minutos terminando a los 90 pies de distancia.
Cuando algunos jugadores tiran de lejos, puede que tiren hasta llegar a los 300 pies de distancia. Joakim afirma que si uno quiere estirar el brazo, se debe tirar desde una distancia controlable.
"No puedes mantener control desde los 300 pies," dice Joakim. "¿Porqué se tiene que ir más allá de la distancia sobre la que tienes control? Eso te dejará agotado para el resto de la noche". Mejor, ¡conserva esa energía!










